
Recientemente, la prestigiosa guía gastronómica TasteAtlas ubicó al PANDEBONO entre los mejores panes del mundo. Ver esa noticia me desbloqueó un recuerdo entrañable de abril de 2014, cuando fui invitada a representar a Colombia en un festival latino en la grandiosa India.
Fue un viaje que emprendí junto a Juan Carlos Quintero, mi pareja de entonces, con la misión de llevar el sabor de nuestra tierra a un evento donde compartiríamos escenario con México, Ecuador, Perú y República Dominicana.
La búsqueda de la joya gastronómica
Desde que recibimos la invitación, no dejamos de pensar en qué receta podría contener todo el origen y la pasión de nuestra cocina. Repasamos los archivos de toda una vida, buscando entre ingredientes locales como el chontaduro, la carantanta y el manjarblanco.
Recordamos recetas de mi infancia:
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Masitas de choclo
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El atollado y la posta negra
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Arroz con coco y aborrajados
Pero fue en esa búsqueda donde nos reencontramos con la joya de la panadería vallecaucana: el Pandebono. Decidimos que este panecillo, que ha acompañado a tantas generaciones, sería nuestro embajador oficial al otro lado del mundo.
Misión Imposible: Queso costeño en tierra de vacas sagradas
Volamos hacia Gurgaon, cerca de Nueva Delhi, con 80 kilos de comida en las maletas. Llegamos a "The Leela", un lujoso hotel 5 estrellas con una infraestructura impresionante: 6 cocinas industriales y un buffet que era un banquete universal.
A nosotros nos correspondió compartir estación con Italia. Fue una jugada del destino a nuestro favor: el horno de sus pizzas sería perfecto para nuestros pandebonos.
Pero el primer día nos topamos con un obstáculo gigante. Aunque llevábamos el almidón y la harina, nos faltaba el alma de la receta: el Queso Costeño. Conseguir un queso duro y salado de leche de vaca en un país donde las vacas son sagradas era, literalmente, una misión suicida.
¿La solución? Investigando, dimos con el Paneer, un queso de leche de búfala fresco pero bajo en sal. Juan tuvo la genial idea de ponerlo en una marinada salada desde la noche anterior para imitar la potencia del costeño. ¡Fue un éxito total!
El triunfo de las "Bolitas de Queso"
Cuando los primeros pandebonos empezaron a salir del horno, calienticos y "popochitos", el aroma hizo el trabajo de marketing. Se formaron filas interminables. Mientras sacábamos la segunda tanda, la fila ya había crecido el doble.
Los embajadores de otros países se acercaban curiosos por esas "bolitas de queso" (muchos las comparaban con el Pão de Queijo brasileño), pero con la firme intención de llevarse una docena. Entre risas, concluimos que quien quiera hacerse millonario en la India, solo necesita un horno y la receta de mi madre.
Este viaje me dejó una reflexión que atesoro: la comida es el trazo por el que todos terminamos caminando, sin importar nuestra cultura, raza o procedencia.
La Receta: Pandebono de Glorita Cruz
Si no tienes un viaje a la India planeado, puedes traer ese aroma a tu propia cocina con la receta original de mi madre.
Tiempo de preparación: 30 min | Dificultad: Media
Ingredientes
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1 lb de Queso Costeño (molido).
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2 lb de Almidón de yuca agrio.
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2 pocillos (tazas) de Harina de maíz precocido blanco (tipo areparina).
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4 Huevos.
Preparación Paso a Paso
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El Mezclado: En un bowl grande (o en batidora con aspa plana), mezcla el almidón de yuca, la harina de maíz, el queso costeño previamente molido y los huevos.
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La Textura: Amasa muy bien hasta obtener una textura suave, homogénea y que no se pegue excesivamente a las manos.
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El Armado: Toma porciones de la masa y dales forma de rosquilla (con hueco en el centro) o de bolita, según tu preferencia. Colócalos en una lata previamente enmantequillada, dejando espacio entre ellos para que crezcan.
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El Horno (El secreto): Precalienta el horno a 450°F (aprox. 230°C). Es importante que esté bien caliente.
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El Horneado: Mete la lata al horno e inmediatamente baja la temperatura a 400°F (aprox. 200°C). Hornear hasta que inflen, doren y tu cocina huela a gloria.